14 de enero de 2011

Fuck you all!!

Después de una hora, desisto. Ya ni siquiera soy capaz de escribir algo digno de publicar.
Definitivamente, me declaro total y completamente inútil.
Y ya de paso, informo de que la Silvia buena y complaciente que siempre está para todo el mundo ha muerto, así que no os molestéis en intentar dar con ella. De ahora en adelante, seré una verdadera zorra. Lo habéis conseguido.


22 de diciembre de 2010

Todo va bien



Desde hace unos meses, me gusta pensar que las cosas van bien. Esta noche he leído todas las entradas que he publicado hasta ahora, y más de la mitad son depresivas y estúpidas. De hecho, si no supiese que es mi blog pensaría que la escritora es una niñata que no sabe apreciar lo que tiene. Claro que me faltan cosas, pero a todo el mundo le pasa. Y sé que no soy como todo el mundo, pero en ese aspecto todos somos iguales.

¿Por qué digo ahora que las cosas van bien? 
1. Mi mejor amiga me ha perdonado por haber cometido una de las mayores cagadas de mi vida. Me ha demostrado que N.N. infinito no ha muerto, que todo puede ser como antes.
2. Vuelvo a casa y estaré rodeada de la familia a todas horas. Aunque a veces agobian, necesito un tiempo de cierta reclusión familiar.
3. Veré a personas que han marcado mi pasado, que marcan mi presente y que espero que puedan marcar mi futuro.
4. Coñecerei por fin a unha rapaza que é un amor <3 (Vai en galego porque sei que che gusta :P)
5. Hoy ha llovido.
6. Hay una cesta de navidad esperándome en casa.
7. Quizás consiga tomar un café con alguien importante.
8. He acabado con Antonia Augustaaaaaaa!!!! ^^
9. Mañana terminan las clases, y de tres horas que tenemos, dos las pasaremos viendo una película.
10.  Me espera un fin de año increíble, lo sé :)
11. Tengo el pelo suuuuuper largo >.<

12. Sé quién soy: una chica indecisa pero en el fondo segura de que merece la pena, que siempre espera algo de los demás porque no es capaz de vivir sin esperanza. Una chica un tanto egocéntrica, pero para nada prepotente que ríe sin motivo aparente, mira al vacío cuando no encuentra otra cosa que hacer y tiene muchas preguntas rondando por su mente y mucha vida por delante. Si ahora pudiese cambiar el texto aquel de "Como tengo toda la vida por delante..." que nos mandaron hacer en clase, mi visión sería totalmente distinta. 
Es increíble cómo pueden cambiar las cosas en un par de meses, y aunque generalmente soy bastante reticente a los cambios, este me gusta, y cuenta con todo mi beneplácito.

Buenas noches, y por si al volver al hogar me olvido de actualizar... merry Xmas! :)

25 de noviembre de 2010

¡Di NO al maltrato!


Recuerdo una vez hace siete u ocho años, en un centro comercial de mi ciudad, como un hombre le gritaba a una mujer y le agarraba con fuerza el brazo mientras ella suplicaba con los ojos llenos de lágrimas que le dejase irse. La gente miraba sin disimulo alguno e incluso comentaba la situación cual colaborador de Sálvame. Yo tenía once o doce años, y aunque horrorizada por lo que estaba viendo, me armé con la mejor de mis sonrisas y me acerqué a la pareja. Miré al hombre y le pregunté por qué gritaba tanto, si había algún problema. Me respondió que no pasaba nada, que 'solo estaba hablando con mi mujer'. Manteniendo la calma y la sonrisa, le pedí que la dejase irse, que ella estaba alterada y que ya lo hablarían más tarde en casa. Tan pronto como dejó de agarrarle el brazo, ella se encerró en los aseos. 'Muchas gracias, pero no volveré a casa', me dijo mientras se iba.

¿Qué mueve a una persona a maltratar a otra? Cuando hablamos de "violencia de género", solemos mencionar al gran número de mujeres que han muerto a manos de sus parejas pero... ¿qué es de aquellas que siguen siendo maltratadas? Porque es muy fácil lamentarse entre café y café y decir "Otra más... ¡qué vergüenza!". Y aunque sea triste y suene cruel, a todas esas mujeres, a las 64 que han muerto este año y a las 335 en los últimos cinco años ya no podemos ayudarlas. En cambio, estamos a tiempo de tenderles no una mano sino todo el brazo a todas aquellas que son maltratadas día tras día. Porque el maltrato físico es horrible, de acuerdo, pero es muchísimo peor el psicológico. Porque un puñetazo deja marca, pero al final termina por irse, mientras que la humillación, la desesperación, el desengaño... todo eso vive contigo para siempre.

Y para siempre tenemos que mostrar que ya es suficiente, que hasta aquí hemos llegado. Porque decirlo es fácil, pero AYUDAR, en mayúsculas y con sus seis letras, no lo es tanto. Estar al lado de esa persona día a día, dejar de salir de fiesta para animar a otra persona y recordarle a todas horas que hay personas a las que sí les importa... eso es lo verdaderamente complicado.

No importa si el maltratador es tu padre, tu hermano o tu hijo, está mal. Denuncia. Incluso puede ser que la maltratadora sea tu madre, tu hermana o tu hija, porque no debemos olvidar que, aunque en menor cantidad, también hay un gran número de hombres humillados, menospreciados e incluso golpeados por sus parejas.

Sigo sin saber qué mueve a una persona a enterrar en vida a otra. Por muchas vueltas que le doy y por muchas situaciones en las que me imagine, nunca, NUNCA sería capaz de matar a alguien. Porque después de todo, el que maltrata, maltrata, ya sea literal o figuradamente.

Hoy es el día contra la violencia de género, pero debemos ser conscientes todos los días del año. Por ti, por esa vecina a la que escuchas llorar cada noche, por esa amiga que no se puede quitar las gafas de sol ni en invierno, por esa compañera del trabajo que cada día está peor... y por todas las que, desgraciadamente, ya no están ni bien ni mal, simplemente no están.

No he vuelto a saber nada de aquella mujer del centro comercial. Tampoco recuerdo ya su cara ni su voz, así que podría ser cualquiera. Aquella mujer maltratada podría ser la cajera del supermercado, la presidenta de cualquier empresa o esa cantante que tanto te gusta. Porque en estos casos no hay distinción entre clases sociales, todas somos víctimas. Pero no estás sola.
Nunca olvides que si eres consciente de una situación así y no haces nada por evitarlo, te conviertes en un verdugo más.

22 de noviembre de 2010

Paula Bescansa, ¡te quiero!


Una vez más, la vida me sorprende. Y no sé si será este positivismo que últimamente no me quito ni para dormir, pero esta vez es una sorpresa grata.

La he cagado, sí, pero una vez más me has demostrado que existe gente buena en esta vida llena de injusticias, que puedes tener mil defectos (yo tengo mil y uno, te gano) pero sabes perdonar. Y no es algo que hoy en día puedan hacer muchas personas, así que puedes sentirte bien orgullosa. La gente se dice ‘te perdono’, sí, pero realmente, en su interior, no son capaces de hacerlo. Y a mí me da la impresión de que tú sí me has perdonado, con sus dos palabras, sus nueve letras y su espacio.
Pero no vas a olvidarlo fácilmente, lo sé y tampoco quiero que lo hagas, porque si lo olvidas no podrías recordarme que está mal cuando por lo que sea a mí se me olvide. Procuraré no hacerlo, pero va a ser difícil, yo no soy de las que tropiezan dos veces con la misma piedra, yo tropiezo veinte como mínimo. Pero de todas me levanto y sigo adelante. ¿Pero sabes una cosa? Esta vez me llevo la piedra en el bolsillo, para que cada vez que meta la mano en él me acuerde de todo esto y no vuelva a hacerlo. Nunca más.

Te quiero, pequeña, te agradezco enormemente esta nueva oportunidad y prometo que esta vez seré mucho mejor que la anterior. Ya te lo dije muchas veces, que no voy a permitir que nada ni nadie nos separe. Y lo mejor de todo esto es que me has demostrado una vez más que tú tampoco.

Dicen que las verdaderas amistades lo superan todo y se hacen fuertes frente a los problemas… bien, ¡nuestra amistad hoy es incluso más fuerte que Chuck Norris!

¡Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero hasta el infinito y más allá!
N.N.infinito. Siempre.

Pd. Quizás esa no sea nuestra mejor foto, pero me recuerda unos días maravillosos en Madrid con la mejor de las compañías. Te quiero!

1 de noviembre de 2010

Gracias (II)


Demasiado abandonado estaba esto... pero ayer, una chica un tanto peculiar me sugirió que lo retomase, así que aquí estoy. Cariño, esta entrada es sólo tuya.

No recuerdo cuándo nos conocimos exactamente, pero sí recuerdo dónde y cómo. Fue en aquel tugurio llamado Bathory que tanto te gustaba, borrachas como cubas y hablando sin tapujos. Ahí fue cuando descubrí que me caías bien.
Después de varios encuentros entre tú, yo, y el alcohol vinieron las quedadas vespertinas. No estábamos solas, pero ¿para qué recordar a gente que no merece la pena? Creo que nos acompañaban una barbie deforme y una morena con una cara curiosa, quizás tú las recuerdes mejor... :P
Y así un día, y otro, y otro más. Y cumpleaños, y fiestas para celebrar que nos conocíamos.
Luego nacieron las "Chicas yeyé", y descubrimos que vernos sin Pringles verdes no era lo mismo, que el Pisuerga (aunque nadie lo sepa) se podía fumar, y que Cervantes iba a lomos de Babieca hacia Salzetaburgo mientras Tolkien escribía Harry Potter.
Un día, con un sabor agrio en la boca descubrí que las cosas no eran como antes, que me interesaba más otra gente y que tenía que distanciarme. Y eso hice, cometiendo un error (afortunadamente) reparable.
Un año y varios meses pasaron hasta que me dí cuenta de que te echaba de menos. Sólo a ti. Después de dudar mucho, marqué tu número y te llamé. Volvimos a vernos, y supe por el brillo de tus ojos que nada había cambiado, que nos queríamos como antes. Sin rencores.
Esta vez no quedábamos tanto como antes, pero hablábamos más. Ya fuese en persona o por internet, ninguna de las dos estábamos dispuestas a dejar que esto volviese a morir.
Descubrimos que somos más parecidas de lo que pensábamos, que Sabina es un dios y que el rock rocks (juego de palabras horrible, lo sé).
Y cambiamos la casa de la Barbie por el karaoke, el Small's por otros sitios más acordes con nuestros gustos, las canciones "yeyés" por los poemas de Sabina, y las Pringles... bueno, las Pringles siguen y seguirán.

No sabes cuánto me alegro de haber retomado el contacto, me encantan tus paranoias igual que te gustan a ti las mías, me encanta poner una frase de Sabina en el estado y que respondas con la siguiente, me encantan tus conclusiones de domingo y todos los textos que llevan tu firma, me encanta saber que pase lo que pase estás ahí, a seis horas de distancia pero dispuesta a escuchar todo lo que tenga para decirte. Y me encanta... me encantas tú.

Te quiero muchísimo, no te imaginas lo importante que eres ahora en mi vida.

20 de septiembre de 2010

Gracias (I)




Había una vez una chica un tanto extraña que carecía de autoestima. No se consideraba guapa, ni interesante, ni tenía nada de lo que presumir. Además, era un tanto paranoica y sentía que todo el mundo la odiaba en secreto. Hasta que llegó él.

Al principio le odiaba un poco, porque tenía mucha confianza con el chico que a ella le gustaba. En su opinión, demasiada confianza. Y por eso nunca hablaba con él, era muy seca y apenas le saludaba si lo veía por los pasillos. Después, él se marchó de la ciudad porque se había acabado su estancia allí y debía volver a casa. Como siempre hacía ella, empezaron a hablar después de que se hubiese marchado, una vez que ya no era un peligro.
Poco a poco, se fue dando cuenta de que el chico que le gustaba no era como ella creía ser, y se fue desencantando hasta el punto de discutir con él. Y mientras, este otro chico, un italiano de un pueblecito de Génova, estaba ahí siempre que ella necesitaba alguien con quien hablar.

Se parecían bastante, él también era un paranoico con poca autoestima que además no estaba pasando por su mejor momento. Pasaron varios meses de escribirse parrafadas día tras día, él le animaba y ella intentaba hacer lo mismo con él. No era fácil, porque cada cosa que él decía, cada sensación que él describía le recordaba a ella un momento del pasado, o incluso a veces situaciones que estaba viviendo en aquel momento. Empezó a quererle, pero no se lo dijo. Era demasiado pronto, él podría pensar que ella estaba loca, o pensar que no hablaba en serio. Podría incluso darse cuenta del tipo de persona que ella era en realidad y dejar de hablarle. Ella lo habría entendido, al fin y al cabo, ni siquiera se gustaba a sí misma.

Pero él no dejó de hablarle. Es más, empezó a contarle más y más cosas, como si fuese su amiga de toda la vida y ella, poco a poco, empezó a irle queriendo más y más. Cada vez que le pasaba algo digno de contar, o cada vez que no sabía qué hacer, le escribía, y él siempre conseguía arrancarle una sonrisa.

Un día, él le dijo que iba a volver a su ciudad durante unos días, y ella se moría de ganas por verle y estar con él. Fueron de los mejores días de su vida, pero tuvo que marcharse de nuevo. Y en esta ocasión, mientras el autobus se alejaba, ella no pudo reprimir las lágrimas que llevaban horas luchando por salir a la luz. Lloró como hacía mucho tiempo que no lloraba por nadie. 

No volvieron a verse, pero siguieron hablando y contándoselo todo. Él le ayudó a dar uno de los pasos más importantes en su vida, le animó cuando nadie más lo habría hecho, y ella nunca olvidó ese detalle, ni los otros cientos de miles que había tenido antes. Él había ganado autoestima, pero para ella no era suficiente. Quería que se viera como ella le veía: alguien imprescindible para mucha gente. Él consideraba  que tenía un yo aburrido-bicho raro-filosófico, y era cierto. Pero eso era precisamente lo que más le gustaba a ella. Le quería con todos y cada uno de sus problemas. Sin ellos, él no sería ni la mitad de atractivo, porque ella no huía de los problemas, los mataba a taconazos y golpes de minifalda. Un paseo haciéndose notar y sintiéndose deseada era lo que más le subía el ánimo, y si tenía el ánimo subido, podría ayudar para que él lo subiese también.

Y así hasta el día de hoy, en el que esa chica se ha dado cuenta de que no podría haberlo hecho sin él, que a día de hoy todavía no puede vivir sin saber qué es de su vida y sin conocer cada uno de sus problemas y paranoias de bicho raro, que al fin y al cabo es lo que ambos son. Y hoy, se ha dado cuenta de que nunca podrá vivir sin él, y de que no quiere que se vaya NUNCA.

Esta es, para mí, la historia de amistad más bonita del mundo. A otros les parecerá una mierda, y puede que en el fondo sea así, pero a mí me basta para ser feliz. No necesito nada más que a él.

Ti voglio bene, amore del mio cuore!!

1 de junio de 2010

Idiota


Llevo ya un par de semanas dándole vueltas a algo, y aunque sé que las dos personas que pueden llegar a leer esta página son de total confianza, ni siquiera me atrevo a escribirlo. Y no es por cobardía, es por otra cosa que hacía mucho tiempo que no sentía: es vergüenza, y también miedo.

Vergüenza de que alguien se ría de mí como me lleva pasando desde que nací, y miedo de volverme a convertir en la estúpida niña tímida que era y a la que tanto odiaba.

Necesito hablar esto con alguien, cada minuto que pasa lo tengo más claro… ¿pero con quién? No quiero contárselo a alguien en quien no confíe, y no confío en tanta gente como para arriesgarme a perderlo… y tampoco quiero preocupar a nadie con mis estúpidos cambios de humor.

Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma, pero el mundo no deja de girar y la tormenta siempre vuelve. 

A veces me gustaría volver a ser la enana que era con tres años: inocente, ingenua, confiada y, sobre todo, feliz. Y hacer todo cuanto me apeteciese, sin pensar en problemas ni meterme en líos, sin discutir una vez al mes ni sufrir por gente que no lo merece, sin llorar sin motivo alguno ni volverme loca esperando una llamada, sin estar enganchada a la mierda de la televisión ni a este vicio estúpido que se ha convertido en mi único compañero. Quiero que mi única preocupación vuelva a ser que papá y mamá no me quieren comprar una muñeca porque se la van a comprar a la nena que viene en camino, y poder pasar horas sentada en una biblioteca devorando libros. Quiero cantar con un “tucrófono”, montarme en “el coite do miño padre” con “Mirisol no” y visitar a “Lola la carracola”. Quiero saber quién soy, a dónde pertenezco, que ya va siendo hora de encontrar un sitio en el que sentirme bien y abandonar esta vida nómada que me obliga a cambiar de aires constantemente. 

Pero sé que no puede ser, que la vida tiene sus momentos y si no los aprovechas, te jodes. Y me parece que ahora, después de un tiempo de calma y aparente felicidad, me toca joderme un rato. Por creer que todo podría salirme bien por una vez. Por idiota.

11 de mayo de 2010

¡¡Nos volveremos a ver!!


Sííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííí!!!!!!!!!!!!!

Ayer hablé con mi madre y me lo confirmó. Me voy a La India!!!!!!!! =D

No todo será bonito ni agradable, pero estoy segura de que estarán entre los mejores quince días de mi verano.
Volveré a verlos a todos, quizás ya no se acuerden de mí, yo tampoco me acuerdo demasiado de sus caras; y conoceré a gente nueva.

Muchas horas de vuelo, horas suficientes para descansar, pero también para ponerme al día de todo, mentalizarme un poco más si cabe, aprender a hablar indio y enseñar a hablar inglés ;)

Prometo no protestar y respetar vacas y ratas. Y mataré tantas cucarachas como me sea posible, si me lo permiten.

Tendré que morderme la lengua en numerosas ocasiones, lo sé y me la morderé. Y habrá muchos momentos en los que me sienta con ganas de mandarlo todo a la mierda. Pero no recuerdo haber estado más segura de algo en toda mi vida, sé que el balance resultará positivo, lo siento de corazón.

Gracias por esta oportunidad, princesa! Te quiero mucho!

10 de mayo de 2010

¡Por fin soy feliz!


Esta noche he pensado en ti, en mí, en ese nosotros que pudo ser y no fue.
Pero esta vez ha sido diferente. No he sentido tristeza, ni rabia, ni odio, ni frustración, ni ninguno de todos los pájaros que hace unos meses me llenaban la cabeza. Esta vez he sentido felicidad, sí, lo has oído bien: la persona más pesimista del mundo es feliz.
No sé exactamente cómo ni cuando, ni gracias a qué o a quién, pero mi forma de ver la vida está mejorando poco a poco. Es como si alguien velase para que las cosas me salgan bien de una maldita vez.
En lugar de obsesionarme pensando por qué no pudo durar, he pensado que al menos ha sido. Corto, pero ha sido. Otras no podrán  decir lo mismo. Y me alegro de que haya pasado.

Siento haberme mostrado tan fría en los últimos meses. Necesitaba aclarar lo que sentía de una vez por todas, y la única forma que tenía de hacerlo era borrándote de mi vida momentáneamente. Siento que el momento haya sido tan grande.

Siempre te quejas de que nunca te cuento nada, pero la verdad es que tú tampoco me cuentas demasiado… y tampoco veo que confíes demasiado en mí, ¿por qué debería hacerlo yo? Dame una buena razón, tú que siempre tienes una a mano.
Te diré algo para que no protestes: ya no quiero ser la idiota que te persigue día y noche, ya no quiero un hueco en tu cama, ni siquiera en tu mundo. Fueron tres días preciosos, estuve en mi burbuja imaginando momentos que nunca llegaron, ideando planes de futuro que nunca se hicieron realidad. Quizás por eso terminó, quizás fue por otras cosas, eso ya no me importa.
Tres días de los que nunca me olvidaré, pero que sólo forman parte de mi pasado, de nuestro pasado. Y ahora me toca vivir el presente, y en mi presente no encajas por ningún sitio.

Sabes que odio la hipocresía, por eso no volveré a quedar contigo para tomar café ni cervezas y ponernos al día, hasta un ciego se daría cuenta de que los dos estamos terriblemente incómodos, es inútil intentar esconderlo. Quizás por ese motivo no conseguimos vernos la última vez, a lo mejor ninguno quería encontrarse con el otro.

Te parecerá injusto, y puede que incluso me odies o no lo entiendas, pero sé que ni he sido, ni soy, ni seré jamás tan importante como para causarte algún tipo de trauma, y aunque te empeñes en tener siempre la razón sabes perfectamente que esta vez el cuento es como yo lo pinto.

Si algún día nos volvemos a encontrar quizás acepte una cerveza, o puede que entonces sea yo la que te invite (soy un poco bruja, pero la adivinación todavía se me resiste). El tiempo y el destino lo dirán.
Aún tengo muchas preguntas sin responder, pero poco a poco las iré olvidando, al igual que iré olvidando tu olor, tu risa, el color de tus ojos o ese toque de prepotencia que tanto me gustaba. De todas formas, tampoco son trascendentales para mi presente, también forman parte de mi pasado.
Si por algún casual te apetece responderlas, o al menos intentarlo, ya sabes cómo localizarme. Y si no es así (y es muy probable que así sea) no te preocupes, podré vivir sin saberlo al igual que llevo haciendo todo este tiempo.

No estoy demasiado segura de que vayas a leer esta parrafada, no te conozco tanto como me gustaría, no nos dio tiempo a conocernos por mucho que lo intentásemos.

El tiempo y la distancia aplacan los sentimientos, y los míos hacia ti están ya muertos y enterrados. Todos. Ni siquiera te guardo rencor, ni esta es mi venganza. Es simplemente que no tenemos tantas cosas en común como pensaba en un principio.

Has tenido mucho tiempo para reaccionar, y ahora ya es tarde. Lo siento, se terminó TODO

28 de abril de 2010

Nothing to fear...



He descubierto por qué no consigo dormir últimamente: las agobiantes temperaturas sorianas me lo impiden. Y ya que no puedo conciliar el sueño, pienso. Y, por lo tanto, sumo una entrada más a las acumuladas anteriormente.

Me he dado cuenta de que toda mi vida he vivido con miedo a tantas y tantas cosas estúpidas e inútiles. Como de pequeña tenía miedo, había asumido que se lo sigo teniendo, pero anoche me di cuenta de que ya no es así.

Hace años no podía dormirme si no había alguna luz cerca, y hoy la oscuridad es una fiel compañera.
Hace años lloraba y rozaba los ataques de ansiedad cada vez que veía un animal suelto, y ahora me alejo por costumbre aunque me encantaría tener un bicho que me hiciese compañía.
Hace años no soportaba las películas de miedo, ahora me ayudan a matar las horas.
Hace años soñaba con encontrar a mi príncipe azul, ahora sé que aparecerán uno verde, otro rojo, y así hasta agotar los colores. Pero al final todos se irán, dejando a su paso un amargo sabor de boca.
Hace meses temía a la soledad, ahora no falta a su cita diaria, es increíble lo productiva que es una noche de coloquio con la soledad y la oscuridad.
Hace meses me esforzaba por ser como los demás querían que fuera, ahora soy yo, y al que no le guste, que mire para otro lado.

Será el buen tiempo, la estupidez que me posee cuando no duermo lo suficiente o simplemente que por fin me acepto como soy, pero no cambiaría nada de lo que me caracteriza.

Será así durante mucho tiempo, estoy segura.